LOS SUEÑOS SON METAS CON ALAS

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Al igual que la mayoría de las funciones creativas, los sueños se alojan en el hemisferio derecho del cerebro junto con la pasión, la imaginación y la emociones. Por otra parte, las metas se encuentran en el hemisferio izquierdo; son racionales, secuenciales y mensurables. El sueño es un estado ideal, mientras que la meta es un estado real. El sueño brinda vigor, visión, y dirección, mientras que la meta nos señala un blanco específico de corto plazo y las estrategias para dar con él. La meta es un paso hacia el sueño. !El sueño es una meta con alas!.

El sueño brinda significado y un valor intrínseco; es nuestra más profunda expresión de lo que queremos, la declaración de un futuro deseado. El sueño es un ideal que comprende un sentido de posibilidad, más que de probabilidad, de potencial más que de límites. Las metas que se fijan sin tener un sueño utilizan, literalmente, solo la mitad de nuestra capacidad cerebral. La pasión falta cuando sólo trabajamos con el lado izquierdo racional del cerebro. Sin pasión hay poco entusiasmo y poca vitalidad. Si no hay pasión no hay fuego en el corazón.

El sueño es el manantial de la pasión, nos guía y nos señala grandes alturas. Es una expresión de optimismo, de esperanza, y de valores lo suficientemente noble como para capturar la imaginación y comprometer el espíritu. Los sueños se apoderan de nosotros y nos mueven. Pueden remontarnos a nuevas alturas y superar las limitaciones auto impuestas.

Los sueños, a diferencia de las metas, no están limitados por aquello que uno cree que puede o no puede hacer, o por aquello que la mente racional le señala que no es posible. Los sueños representan algo que uno realmente quiere, en oposición a algo que uno cree que podría lograr. Las metas son tangibles, mientras que los sueños son intangibles.

El  doctor Martin Luther King Jr. dijo: “Yo tengo un sueño”. No dijo “Tengo un plan estratégico”. El sueño de la igualdad racial del cual hablaba el doctor King era un estado deseado y difícil de alcanzar, pero llegó al corazón de la gente y suscitó una respuesta que cambió la historia de una nación.

El secreto de hoy está en tener simultáneamente sueños y metas, pasión y una “dosis de racionalidad”. El punto inicial de cualquier jornada es un sueño, la  visión de algunas posibilidades distantes. Esta visión debe ser emocionante y conmovedora. Cuando a usted se le produce entusiasmo el lugar hacia el cual se dirige, fija posteriormente alguna metas y algunos hitos que le ayudarán a llegar. Cuando estas metas a corto plazo se convierten en un fin, la pasión se extingue. De manera similar, los pasos racionales producen los mejores resultados al servicio de la pasión. La sabiduría  no convencional nos previene que los sueños son metas con alas.

Tomado de:

Robert J. Kriegel & Louis Patler, Si no está roto, Rómpalo, Ed. Norma

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